Historia Nº 002 — Carta

Querido niño

Una carta para el niño que quería demostrar que no estaba perdiendo el tiempo.

Querido niño

Esta es una carta para ese niño al que le gustaba crear.

Quiero que sepas que nunca lo perdimos. El gusto por crear cosas, por buscar soluciones, por encontrar algo que nos interese lo suficiente como para resolverlo una y otra vez de mil maneras distintas hasta lograr replicarlo — y después mejorarlo.

Gracias a vos, yo soy quien soy.

Y te puedo decir que lo que estamos estudiando, lo que estamos haciendo, de lo que estamos trabajando, es exactamente lo que soñamos. Aunque ahorita vos no tengas ni idea de qué es un ingeniero, ni qué es matemática aplicada con algoritmos hipercomplejos conectados por un límite racional que tiende a cero.

Tranquilo. Yo tampoco lo entiendo del todo. (Aunque ya más o menos. Así que te gano.)

Cosas que hacías sin saber que un día iban a tener nombre

  1. 01Cantabas cosas sin sentido

    Palabras inventadas, melodías que no existían, canciones que se te ocurrían en el momento y que nunca volvías a cantar igual.

  2. 02Inventabas hechizos de Harry Potter

    Nunca viste las películas. Solo escuchaste que había palabras mágicas y dijiste: bueno, entonces yo hago las mías.

  3. 03Comprabas cartas de Pokémon por impulso

    Sin plan, sin presupuesto y sin saber cuáles servían. Y después te regañaron.

  4. 04Corregías a tus profesores

    Aunque supieras que ellos probablemente tenían algo más que decir. Y ahí empezaba un bucle infinito.

No te voy a mentir

A los adultos se nos olvida que estuvimos en un lugar antes.

Y estos días se me había olvidado bastante que vos estuviste ahí. Que vos abriste buena parte del camino para que yo pudiera escoger qué quería hacer después.

No te puedo decir que no va a ser complicado. Ser adulto a veces es complicado. De hecho, es una mier**. Te recomiendo nunca crecer.

Pero ya que te va a tocar, te puedo asegurar dos cosas. Una: yo nunca te voy a dejar solo. Dos: Dios nunca te va a dejar solo.

Pasamos muchas cosas. Siguen pasando muchas cosas. Hay decisiones que nos costaron y que me siguen costando. Hay conceptos tan abstractos que ni yo los entiendo. Y hay cosas que hoy a vos te parecen imposibles y que para mí ya son un martes cualquiera.

Nunca te quedaste solo. Nunca te vas a quedar solo.

Dejame presumirte algo

A ver, te doy un ejemplo, porque si no, no me voy a dar a entender.

Hicimos que un sistema funcionara dieciséis veces más rápido de lo que funcionaba antes. Y no fue uno solo: fueron dos. Impresionamos a nuestro jefe.

(Hay que darse crédito. A veces hay que celebrar un poco.)

Aunque a veces celebramos mal. Nos tomamos una Coca-Cola sabiendo perfectamente que nos va a caer mal. O una Monster sabiendo que no es buena idea. Una que otra vez no tomamos la decisión correcta. Otras veces nos emocionamos de más.

Y va a haber gente que se enoje con nosotros. A veces porque les caemos mal. Y a veces — esto lo entendí hace poco — porque nos quieren lo suficiente como para querer protegernos.

Y ahora dejame confesarte algo

Todo lo que estás haciendo tiene sentido, aunque ahorita no lo parezca.

Y a veces me siento un poco hipócrita diciéndote eso, porque yo también pienso que lo que hago no tiene sentido. Y tengo miedo al futuro. Así, simple.

No llegamos acá de una manera fácil. Hicimos lo que se pudo, y seguimos intentando llegar a un lugar que — te soy honesto — todavía no sé bien cuál es. Hay muchos sueños y muchas metas. No sabría decirte cuál es la más próxima.

Lo que sí te puedo decir es que nunca habríamos soñado nada de esto si no fuera por un niño que se atrevió a imaginar más cosas de las que podía.

Consejos a los que no me vas a hacer caso

  1. 01Decíles que los querés

    A tu familia, a tus amigos, a tus compañeros del colegio. No les digás «te amo» porque va a ser rarísimo. Pero decíles.

  2. 02Siempre va a haber alguien mejor que vos en mate

    Y está bien. Con el tiempo te vas a ir accidentalmente para la programación y vas a pensar más en código que en números. Igual te va a seguir gustando.

  3. 03Decile gracias a tu hermana

    En algún momento quisiste ser fotógrafo por ella. Al final el camino fue otro, pero decíselo igual. Y decile que la querés.

  4. 04Comprá bitcoin

    Ya sé que tenés siete años y no tenés idea de qué es eso. Vos hacéme caso.

  5. 05Pedí consejos a gente más grande que vos

    Pero no les digás viejos, porque se enojan. Aunque te lleven seis años. Con el tiempo se van acostumbrando.

  6. 06No te quedés hasta las tres de la mañana

    Intentando replicar algo que viste en internet. Lo vas a lograr — pero no a las tres de la mañana.

Esto ya no es para vos

Gracias por todo lo que hiciste. Ese niño es el que me trajo hasta acá. Me inspiró más que nada.

No te prometo que la voy a hacer fácil. No te prometo que va a salir perfecto. Muchos de tus planes se van a arruinar rapidísimo. A veces solo te toca decir «ok, ¿qué sigue?». Y otras veces te toca decir «quiero un respiro» y calmarte.

Y ahora, en nombre de ese niño y en el mío: gracias a todos los que están leyendo esto. Gracias a todos los que hacen posible que lo que hago no sea en vano.

Espero que algún día ustedes también le puedan escribir una carta a ese niño. A esa niña. Porque estoy bastante seguro de que todas las personas que hoy son lo que son, algún día fueron alguien chiquito que soñó, que se equivocó, y que al final los trajo hasta donde están parados ahora.

PD

Niño: seguí jugando. Seguí divirtiéndote. Si podés, instalate algo que se llama Fortnite — aunque lo vas a descubrir unos años después, y te va a encantar. Y si no, empezá con Minecraft. Ese sí te va a gustar mucho.

Acordate de hablarle a tus amigos para hacer llamadas cuando tengás teléfono. (Por cierto: vas a tener teléfono. Pequeño detalle que se me olvidaba.)

Y cuando descubras qué es el código — porque lo vas a descubrir — seguí siendo vos.

Te quiero mucho. Cuidate.

Seguí siendo vos.

— vos, doce años después

Esta carta fue de una sola vía. Él no me puede contestar.

La próxima vez sí.

Porque en la siguiente ya no le escribo a nadie. Nos sentamos todos — el que era, el que soy y todos los que estuvieron en medio — y hablamos. A ver quién gana.